El lado oscuro del basket... nuestra pareja de bases

El lado oscuro del basket… nuestra pareja de bases

Cuando empecé en esto del mundo de la canasta, había un base en mi equipo, un tal Nacho Rodilla. ¡Qué manera de controlar el tempo de partido!

Si se debía correr, se corría. Si hacían falta puntos, anotaba. Pero si el juego necesitaba estar en estático, sin prisa, imponiendo ritmo…Nacho no tenía precio. Como bien dice Luis Company (presi de la peña), con Nacho en pista, si ganabas de 5  y quedaban 3 minutos, habíamos ganado. Además de ser un gran penetrador el tiro de larga distancia nunca supuso un problema, pero vámonos al hoy.

Ganaremos o no y jugando mejor o peor, pero en lo que llevamos de temporada y rivales, el tempo total y absoluto lo llevan nuestros bases. Se juega a la velocidad que ellos quieren, corren muy bien, penetran aun mejor y desde los 6,75 suponen una gran amenaza.

A Sam ya lo sufrimos en nuestras carnes y después con nosotros. Ya sabemos de lo que es capaz, pero el señor Vives, aquel al que le flotaban los tiros porque solo penetraba, ha dejado claro que este año ya de madurez le ha sentado, muy pero que muy bien. Está moviendo muy bien al equipo y atrás con los brazos kilométricos que tiene se está consumando como un gran carterista.

Por su parte nuestro Sam está cogiendo los galones, no se arruga en ninguna circunstancia y es el primero en reunir al equipo en pista para conjuros de victoria. Nada tienen que envidiar nuestros bases en toda Europa. Eso si, Nacho hoy no tendría precio.

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