Recién terminada una temporada atípica, por la situación de pandemia que ha obligado a vivir situaciones extrañas como jugar partidos a puerta cerrada, campeonatos burbuja, pabellones vacíos, y de la que podemos concluir que el primer equipo masculino del Valencia Basket acabó con mas pena que gloria, sin acabar de cumplir los objetivos que rozó con la palma de la mano, era fácil intuir que, con la llegada del verano, habrían grandes cambios en el equipo, de cara a la próxima temporada.

Dichos cambios, además, han venido en gran parte condicionados por el hecho de no jugar Euroliga la próxima temporada y volver a la Eurocup, lo que significa bajar el número de fichas de la plantilla de 14 a 12 jugadores. Ante esta nueva circunstancia, llegan los primeros cambios.

El primero de ellos, la cara visible del fracaso de no haber logrado el objetivo principal del club de mantenerse en la euroliga un año mas; el entrenador, Jaume Ponsarnau, que antes de recibir la noticia del club de su mas que probable no renovación, decidió cambiar de aires y viajar a orillas del Ebro para ponerse a los mandos de un muy prometedor Casademont Zaragoza. Decisión difícil por parte del club la de prescindir uno de los entrenadores con mas partidos en la historia taronja y con mejor porcentaje de victorias, pero esperada también, por otra parte, al no haber logrado el objetivo principal de la campaña.

Con la marcha de Ponsarnau llegan también las primeras decisiones en cuanto a jugadores. Algunas duras, por la carga sentimental, como la de Guillem Vives, que desde la grave lesión  sufrida el curso pasado no ha vuelto a ser el mismo y decidió aceptar la oferta del Joventut de Badalona, club en el que se formó y debutó en ACB y desde el cual llegó a Valencia, hace la nada desdeñable cantidad de 7 temporadas, con un enorme bagaje en cuanto a títulos (Eurocup, Supercopa Endesa, Liga Endesa ACB…) y una enorme carga emocional.

Caso similar al de Joan Sastre, otro jugador básico en la consecución del título de liga de 2017 y en la final de la Eurocup 2019, al que las lesiones han impedido en los últimos tiempos rendir a su mejor nivel. Aún asi, a Sastre si se le hizo una oferta de renovación que el escolta balear decidió no aceptar decantándose por la oferta del Lenovo Tenerife, donde volverá a jugar a las órdenes de Txus Vidorreta como ya sucedió en la temporada 2017-2018, la única del técnico
vasco en la Fonteta.


Durante este tiempo se decide también no ejercer la opción sobre el contrato de Derrick Williams, que llegó al equipo procedente del Fenerbahce, con la vitola de estrella, número 2 del Draft NBA y gran anotador, que se marcha de la sede de Hermanos Maristas por la puerta de atrás, con más sombras que luces, dirección al Maccabi de Tel Aviv.

Del Fenerbahce llegó también Nikola Kalinic, poderoso alero con carácter ganador donde los haya, guerrero y gran luchador, que durante esta temporada se ha ganado sobradamente a la parroquia taronja con su calidad y con su entrega, pero al que ha sido imposible retener al no jugar Euroliga el año que viene, y que ha hecho las maletas en dirección a su país, al Estrella Roja de Belgrado, donde además de jugar Euroliga podrá tener cerca a familiares y a amigos.

Tambien se cortó a Vanja Marinkovic, que no ha terminado de mostrar todo su potencial aquí en Valencia y ha puesto rumbo al Baskonia para estar a las órdenes de su compatriota Dusko Ivanovic.


Y una de las bajas más sensibles, por ser la de uno de los jugadores mas queridos en la Fonteta, la retirada del baloncesto en activo de Fernando San Emeterio, que, eso sí, continuará vinculado al club como ayudante del nuevo entrenador.

Y aquí es donde empieza la verdadera revolución. El auténtico cambio. Un entrenador totalmente diferente a Ponsarnau. Joan Penyarroya, un entrenador de mucho carácter que impone respeto a sus jugadores. Salvando las distancias, quizás podríamos estar hablando de una versión española de Dusko Ivanovic. Y con él empiezan a llegar las nuevas
incorporaciones.
El primero en llegar, fichado ya el año pasado del Joventut de Badalona donde esta temporada ha estado jugando como cedido, Nenad Dimitrjevic. Combo joven de 23 años, cupo y con muchísima proyección. Si su ego no le juega malas pasadas, un fichaje de mucho futuro, pero cada vez con mas presente.

Del Joventut de Badalona también llega Xabier Lopez-Aróstegui, uno de los mejores aleros nacionales del momento, de 24 años, al que pretendían también equipos de Euroliga como el  Baskonia pero que, finalmente se ha decantado por la oferta taronja y al que podremos disfrutar a orillas del Turia durante los próximos años.

También se ha cerrado la vuelta a casa del mejor jugador Valenciano de la historia. Victor Claver volverá a vestir de taronja después de que hace 9 años hiciera las maletas para cruzar el charco y convertirse en el primer jugador valenciano en jugar en la NBA. Vuelve esta temporada a su ciudad, al equipo en el que se formó y debutó como profesional, con un amplio
bagaje de títulos cosechados a sus espaldas entre ligas, euroligas, supercopas, copas del rey, etc. Y con una gran experiencia de la que seguro valencia basket podrá aprovecharse, eso sin contar que con Victor el nivel defensivo del equipo sube ostensiblemente, lo cual será también sin duda una gran ventaja.

Y por último, de la mano de Joan Penyarroya, llega Jasiel Rivero. Ala pívot cubano, procedentedel San Pablo Burgos donde ha demostrado sobradamente unas cualidades atléticas, reboteadoras y anotadoras de las que otros equipos punteros en europa, como Panathinaikos, querían aprovecharse, pero que finalmente disfrutaremos en Valencia.

Así pues, y a falta de ver qué sucede con los jugadores jóvenes que en los últimos años apenas han tenido protagonismo en el equipo, como Jaime Pradilla y Josep Puerto, pero que han cumplido con creces cuando se les ha dado la opción, parece ser que Valencia Basket daría ya por cerrada la plantilla.

Una plantilla competente, a priori, con un buen entrenador en el banquillo, pero que habrá que ver si basta para lograr el gran objetivo de esta temporada: llegar a la final de la Eurocup para volver el año que viene a la Euroliga. Empresa nada fácil,
puesto que el nuevo diseño competitivo de la Eurocup pone las cosas muy cuesta arriba, sin contar con otros dos equipos que este año también la disputarán y que son ambos serios candidatos, junto con el propio Valencia Basket y, si a caso, el Buducnost, para pelear por el título. Hablamos de dos clásicos que se han reforzado muy bien y que siempre son muy competitivos pero con los fichajes que han realizado este verano son todavía mas peligrosos.


Hablamos del Partizán de Belgrado, este año entrenado por el incombustible Zeljko Obradovic, y la mítica Virtus de Bolonia con el seleccionador español Sergio Scariolo a los mandos de la nave y con un juego interior que asusta comandado por el regreso a Europa del ex NBA Epke Udoh.

Asi pues, en definitiva, las preguntas que me vienen a la mente en este momento, serían: ¿Seha reforzado Valencia Basket lo suficiente como para competir de tú a tú con estos dos clásicos del baloncesto europeo? ¿Será suficiente esta revolución para ilusionar de nuevo a la fonteta y cumplir el objetivo de volver a competir el año que viene en Euroliga? El tiempo, y los resultados, dictarán sentencia.

 

Adrián Climent